en la opinion de…
A propósito
Reven
Si es cierto, como refiere el evangelio, que hay fiesta en el cielo cada vez que un pecador se arrepiente, ya podrá presumir el técnico de los Pumas de que hay reven allá arriba, a raíz de unas recientes declaraciones suyas…
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Se trata del tema obligado: a raíz de la marcha tan errática del equipo universitario coleccionista de descalabros y sotanero de su grupo en esta campaña, los mismos periodistas que han incorporado a sus rutinas la de solicitarle declaraciones cada vez que consideran propicias las circunstancias para tundirle por la cabeza al timonel de la Selección Nacional, a sabiendas de que al señor Sánchez le hace especialmente feliz ese quehacer, ahora han acudido a preguntarle sobre las causas del fenómeno de que él, que se proclama como el hombre idóneo para haberse hecho cargo del Tri desde antes de la eliminatoria y como el único que puede garantizarle que en el Mundial de Alemania será protagonista y no simple comparsa, no haya sido capaz de enderezar la marcha de su propio equipo.
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El de Sánchez, por cierto, es un curioso caso clínico… Ya se sabe, por confesión propia, que es particularmente proclive a las amigdalitis. Se ignoraba, en cambio, que esa afección molesta, sí, pero no grave generara amnesia…
Seguramente sí, porque Sánchez, que se ostenta como el mesías prometido para la Selección, al parecer ha olvidado o lo simula muy bien los episodios de Argentina-78, Honduras-81 (eliminatoria para el Mundial de España-82), México-86 y Estados Unidos-94, en los cuales participó y en los que el balance fue ostensiblemente negativo para el Tri… y vergonzoso para él en lo personal.
Un balance objetivo de su carrera tiene que comprender dos facetas: la gloriosa, de coleccionista de títulos de liga y de goleo, con el Real Madrid; y la otra la otra cara, literalmente… con la Selección…
Allá, triunfador; acá, fracasado… Allá, luz; acá, sombra.
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Bien. El caso es que, ante las preguntas insidiosas, relacionadas con la mala marcha de los Pumas, el candidato de él mismo a técnico nacional, admitió que, a veces, también él se equivoca…
En virtud de que un gesto de humildad de ese calibre en un soberbio no es asunto cotidiano, nada tendría de extraño, como se apuntó al principio, que hubiera reven en el cielo, con castillo, cohetes y toda la cosa.
Jaime García Elías



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