Mi verdad…
lo mas “chido” de un truene como el de pumas con hugo sanchez es que ni 2 semanas han pasado y ya se empieza a soltar la sopa, como viejas de lavadero si quieres, pero se suelta.
El primer altercado se generó por una nimiedad. A Hugo no le gustaba que Bruno Marioni festejara sus goles con una voltereta, que aunque distinta a la suya, sentía que de cierta manera le imitaba. Esa forma de celebrar era un sello personal de Marioni, que daba esa maroma en el aire desde que jugaba en el Independiente de su país natal, pero Hugo aconsejó a Bruno que la evitara.
El futbolista hizo caso omiso; y prosiguió con sus peculiares celebraciones, lo cual fue considerado por el entrenador, no como una simple desobediencia, sino como una falta de respeto a su jerarquía.
Otro incidente que caló hondo en el orgullo del Pentapichichi se dio en la Final del Clausura 2004, cuando Bruno Marioni fue removido a los 67 minutos del juego decisivo frente a Chivas para dar ingreso a Ismael Iñiguez. El argentino caliente por abandonar el terreno en el juego más importante y en el momento decisivo (el partido seguía 0-0) recriminó públicamente a Hugo, al llegar a la banca. El entrenador calló, y hasta se mostró conciliador en el festejo
Pero Hugo ya había tomado nota, Por ello, vía su representante, José Manuel Sanz, citó al futbolista para una charla lejos de las oficinas del club
El contenido de esa charla jamás se supo, pero Marioni fue tajante al declarar que lo que ahí discutió con Sanz fue la verdadera causa de su fulminante y absurda salida. El rumor que circuló hablaba de que al jugador se le habría solicitado algo más que sumisión: dinero.
Sánchez Márquez, con el apoyo incluso del cuerpo médico del club, usó públicamente el recurso de recordar que Marioni tenía una lesión muy riesgosa y que por ello no era conveniente contratarlo, además de señalar el costo excesivamente alto por un jugador que estaba próximo a cruzar la barrera de los 30 años.
Elías Ayub, consciente de que en ese momento la palabra de Hugo era sacrosanta, no se animó a contrariar sus deseos, y se borró a Marioni de un plumazo para contratar a otros delanteros llegados del exterior y traídos por José Manuel Sanz.
Incluso pese a la conquista del bicampeonato, Arturo Elías Ayub sabía que Hugo estaba negociando su contratación con los Tigres
A regañadientes hubo acuerdo para que Marioni volviera a CU. Eso sí, Hugo no pretendía en realidad perdonarle a Marioni sus ataques y desobediencias. La táctica fue congelarlo poco a poco y quitarle peso en el vestuario del equipo.
Gente allegada al polémico entrenador, fomentó entre los jugadores la idea de que no había aumentos de sueldo para jugadores insignia como Joaquín Beltrán, Jaime Lozano, Gonzalo Pineda y otros por culpa de Marioni, a quien habían comprado caro y le pagaban el sueldo más elevado de todos.
En contra parte, Arturo Elías Ayub llegó a comentarle a cierto jugador de renombre en el club que si no podía aumentarle el sueldo era porque el presupuesto se lo habían gastado en el sueldo del propio Hugo Sánchez.
mientras Marioni no escondía sus constantes choques con Hugo, éste circulaba la versión de que Bruno era el consentido y la orejade Elías Ayub y que por culpa de éste no habían tenido mejoras salariales los que sí habían sido bicampeones.
La directiva prefirió que firmara Cardetti, para que Marioni tuviera un poco más de apoyo dentro del plantel. Esa decisión irritó de sobre manera a Hugo Sánchez, quien entendió aquello como una declaración de guerra por parte de Elías Ayub
El Pentapichichi les había prometido con mucha vehemencia pelearse a muerte por mejorar sus contratos y no lo había hecho para evitar las salidas de Francisco Fonseca y Jaime Lozano, ni tampoco los apoyó para renovar con mayores ganancias a figuras como Beltrán y Pineda. En cambio, lucía siempre más preocupado por darle minutos de juego a su hijo, a quien llevó siempre a todos los viajes
el diario rebveló que Sánchez permitió que su representante, José Manuel Sanz, incurriera en prácticas irregulares, según denunciaron jugadores, directivos y miembros del plantel que pidieron el anonimato.
De acuerdo con la información “todos los jugadores que llegaban al club a través de Sanz firmaban un contrato con el representante para pagarle una comisión por el número de minutos que jugaban en el mes”.
Lo que nosotros más bien te pedimos”, respondió la directiva regia a Padilla, “es que Hugo amarre a su perro, ese que trae como representante, pues él (Sanz) nos lo vino a ofrecer
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