A propósito…
Epopeya
¡Las “Chivas� alcanzaron, anoche, el cielo con las manos!
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Por supuesto, todavÃa no se trata de una epopeya como pudiera ser la conquista de la Copa Libertadores. De hecho, aunque dieron un paso gigantesco hacia la siguiente ronda, merced a la ventaja de cuatro puntos que adquirieron sobre el Sao Paulo en el liderato de su grupo, se da por descontado, en términos de lógica, que los problemas comenzarán cuando empiece a pesar en el funcionamiento del equipo rayado el hándicap que representará, a partir de su próximo compromiso, la ausencia de los seleccionados.
Como quiera, el hecho es que el Guadalajara “asegundóâ€? a su prestigioso rival: le puso el cascabel al gato hace dos semanas, cuando el Sao Paulo trajo al Jalisco, sobre la calidad de lÃder de su grupo, la etiqueta de campeón mundial de clubes; y lo remató ayer, al hacer la hombrada de repetirle la dosis (2-1) para doblegarlo en el Estadio MorumbÃ, donde hacÃa 19 años que nadie lo vencÃa en la Copa Libertadores.
Con otra: que lo hizo a pesar de que terminó el partido con diez hombres.
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La derrota anterior del Sao Paulo, como visitante de las “Chivas�, generó, en su momento, reacciones adversas de algunos sectores de la prensa paulista.
Atrapados en el pasado, algunos cronistas ponderaron aquel resultado en función de la historia antigua. Se apoyaron en su convicción, avalada por la hegemonÃa de los equipos brasileños sobre los mexicanos, de que México, futbolÃsticamente, era cliente seguro…
Los dos triunfos del Guadalajara han puesto los puntos sobre las Ães. Los rojiblancos jugaron sin complejos. Hicieron un partido inteligente. Aprovecharon la obligación que los paulistas tenÃan de salir a dar las cartas, para montar una lÃnea defensiva que resistió el asedio del rival. Plantearon los contragolpes con mucho sentido. De hecho, Ceni sufrió más en su marco que Oswaldo Sánchez en el suyo, porque Pineda y Bautista perdieron por lo menos dos claras oportunidades más de anotar.
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Además, gravitaron la ambición y la suerte. Ésta, porque cuando el desequilibrio táctico y la desesperación de los paulistas los llevó a cometer un pecado mortal en el aspecto defensivo, hubo un rojiblanco que estuviera en ese sitio para aplicar la penitencia. Y la ambición, porque el rojiblanco en cuestión era Diego MartÃnez: un lateral en zona de caza-goles.
Colofón: por ahora, Dios es “Chiva�.



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