A propósito…
Ubicuidad
Si las “Chivasâ€?, que abren esta noche —en un horario inédito— la fase de octavos de final de la Copa Libertadores ante el Independiente de Santa Fe, vencen el sábado al Toluca y consiguen el boleto para la “liguillaâ€? de la competencia doméstica, pudiera ser que, desde la próxima semana, para hacer frente a sus compromisos, tuvieran necesidad de imitar a los santos (San Nicolás de Bari, San MartÃn de Porres, etc.) de los que es fama que tenÃan el don de la ubicuidad.
En efecto: sólo teniendo el atributo de poder estar al mismo tiempo en dos sitios diferentes (Guadalajara y Bogotá, por ejemplo), el Guadalajara podrÃa jugar, ya no dos partidos por semana, como hasta ahora, sino dos partidos el mismo dÃa… y casi a la misma hora.
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¿Qué hacer en esos casos?… Por una parte, llegar a la “liguillaâ€? es una de las metas que se trazan todos los equipos que participan en un campeonato como el que se realiza en México. Además de que la experiencia demuestra de que ya en esa instancia cualquiera puede ser campeón (como lo evidenció el Toluca en el Torneo de Apertura de esta misma temporada), un equipo con cartel de “grandeâ€? —como el Guadalajara, sin ir más lejos— no tan fácilmente puede resignarse a quedarse, mientras los demás departen amablemente en la “fiesta grandeâ€?, como el chinito del cuento… Por la otra, resulta ocioso insistir en que la Copa Libertadores es, a nivel de clubes, el certamen más prestigioso del continente. Un equipo con “pedigréeâ€? lo es en la medida en que ha conseguido no sólo ser participante —como acaban de serlo los “Pumasâ€?, por ejemplo— sino protagonista de esa justa.
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Se infiere que una institución como el Guadalajara no puede sacrificar deliberadamente su participación en uno de esos torneos para quedarse con el otro. Se presupone que en ambos tiene que esforzarse por llegar tan lejos como sea posible…
Sin embargo, cuando los resultados recientes —cinco fechas al hilo sin victoria— sugieren que la productividad del equipo se ha visto seriamente mermada por la lógica sangrÃa que significa la no por honrosa menos pesada contribución de seis jugadores a la Selección Nacional, lo más probable es que, a despecho del encomiable deseo de volar alto, alto, alto, las cosas, al final de cuentas, caigan por su propio peso.



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