A propósito…

Amarguras

Obviamente, no es por ahí…
Es comprensible que Joel Huiqui, Jaime Lozano e Israel López hayan quedado dolidos por haber sido recortados, al cuarto para las doce, del elenco mundialista. Son humanos, después de todo… Nadie discute que sus sentimientos son respetables: tanto como los de otros jugadores que expresaron, en su momento, su desencanto e incluso su amargura por haber sido marginados de la lista de 26 llamados, previa a la de 23 escogidos, porque creían tener merecimientos para ser seleccionados.
*
Algunos, quizá mal aconsejados, expresaron, a medida que se les dio la oportunidad, que se les discriminaba por ojeriza del técnico o por otras razones inconfesables. Utilizaban, como argumento de autoridad, las opiniones de algunos “expertos�; si éstos alineaban entre los enemigos jurados o entre los detractores sistemáticos que Ricardo La Volpe se ha esmerado en agenciarse, tanto mejor: no porque sus argumentos tuvieran solidez, sino porque sus desahogos estaban impregnados de vitriolo.
*
La Volpe, como todos sus colegas que estarán en Alemania, sabe muy bien lo que se juega en el Mundial. Quien quiera que se tome la molestia de cotejar la lista de los técnicos mundialistas, sabe que muchos pagan, más tarde o más temprano, la cuota del despecho. Todos van advertidos de que “Cuando un equipo se muere, el médico es el culpableâ€?… y de que cada uno de ellos es el “médicoâ€? de su equipo.
Sin embargo, medidas como la de llamar a 26 y advertirles desde el principio que tres de ellos serán recortados en vísperas de que se den a conocer las listas definitivas a la FIFA, es saludable. Es parte del proceso… Si no se hace así, se corre el riesgo de que la falta de competencia en el grupo conduzca al conformismo y al aburguesamiento de sus miembros. Hay necesidad de que todos se sientan inseguros; de que se sientan amenazados. Después de todo, así es la condición humana… al menos en nuestro medio y en nuestra raza.
Salir ahora, por lo tanto —o provocar, dolosamente, por parte de los medios— con declaraciones saturadas de amargura, como esa de “como compañero les deseo que les vaya bien… pero no hay que olvidar que al que obra mal se le pudre el trasteâ€?, es una ruindad; es tratar de esconder la baja estatura moral bajo la máscara del patrioterismo y la solidaridad con el grupo.

Jaime García Elías

Acerca del autor

hefebreo

El mero mero de este changarro. Info de contacto: Twitter Blog Google Talk: Hefebreo.abel@gmail.com

Deja tu comentario

Puedes usar estas tags XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <blockquote cite=""> <code> <em> <strong>